martes, 28 de abril de 2009

MALTA: VACACIONES DE ENSUEÑO

Malta es un país compuesto por tres islas encantadoras: Malta, Comino y Gozo. Juntas, constituyen un destino perfecto para mezclar las tradicionales vacaciones de sol y playa con el exotismo que reside en la mezcla de culturas en cuyo seno se han criado. Su privilegiado enclave en el mediterráneo le otorga herencias de todos sus conquistadoes, que van desde la prehistoria hasta fenicios, griegos, árabes, egipcios, bizantinos, normandos, aragonesos, franceses -bajo el mando de Napoleón Bonaparte- y británicos -en 1964, obtuvo la independencia-.

La mayoría de sus hoteles son de gran calidad, y el ocio y el ambiente nocturno de este archipielago es de los más destacados del mundo. Sus gentes son acogedoras y hospitalarias. El ingles y el maltés -mezcla de las numerosas tradiciones que hicieron mella en las islas- son los idiomas oficiales y la moneda, el euro.
La capital del país es La Valeta, fundada en el año 1566. Se encuentra en la isla de Malta, la más grande de las tres. Cuenta con una población de 6.315 habitantes, está al nivel del mar y su superficie es de tan sólo 55 hectáreas. Sin embargo, esta pequeña ciudad alberga 320 monumentos, lo que le ha valido ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es una de las áreas históricas más densas del mundo. Sus bienes más destacados son la Catedral de San Juan -con fortificaciones construidas para defender a la ciudad de ataques otomanos-, el antiguo Gran Palacio del Maestro -donde hoy se emplaza el Parlamento de Malta y el Museo Nacional de Bellas Artes- y la ópera, del siglo XIX -destruida con los ataques de la II Guerra Mundial-.

El el Museo Nacional de Arqueología se exponen algunos restos del templo megalítico Hagar Qim, situado en la cima de una colina al sur de la isla, a dos kilómetros del poblado Qrendi. También es Patrimonio de la Humanidad y permanece abierto al visitante. Posee uno de los mayores menhires del mundo. Pero volvamos a Valeta: a la entrada de la ciudad está la terminal central de autobuses, que constituye el medio de transporte más popular de la isla. También se convierte en un enorme mercadillo durante los fines de semana.


Otro de los puntos más importantes de la isla es St. Julians. Situado en la bahía de San Jorge, se trata de la zona más activa de la isla. Es el lugar donde se encuentran varias playas de arena dorada y las más destacadas zonas de ocio para los jóvenes -especialmente en el reducto de Paceville, formado por un conjunto de pocas calles-. Algunos de los mejores locales de ocio nocturno son Axis, Empire, Colo-Loco, Coyote, Havana o Fuego. Aunque el tiempo siempre acompaña en Malta, es en verano -que aquí se extiende hasta mediados de octubre- cuando las calles de esta zona están más abarrotadas de turistas. Todas las noches y a cualquier hora, el ambiente de fiesta es inigualable.

Algunas de las mejores playas de la isla son Sliema, Golden Bay y Melieha Bay:


Por último, hay que destacar la ciudadela de Mdina, que en su día fuera capital del país. Se ubica en una meseta que conforma el lugar perfecto para la construcción de una ciudad medieval amurallada. Consta de numerosas Iglesias, monasterios, plazas y palacios interconectados por medio de calles minúsculas. Se accede gracias a un puente levadizo.


La isla de Gozo, de forma oval, es la siguiente en extensión del archipiélago. Está situada a medio camino entre Sicilia y Tunez, a seis kilómetros de la isla de Malta, y tiene 30.000 habitantes. Fue habitada en el año 50.000 a.C., por lo que aún se conservan algunas estructuras megalíticas de este periodo en Ggantija. Esta isla destaca tambien por sus formaciones rocosas, acantilados, suaves bahias, pueblos pesqueros, iglesias barrocas y flores salvajes. Tambien es popular por su producción de cristal templado. La mejor forma de acceder a la isla es en barco.

Situada entre las dos anteriores, la tercera y última isla del archipiélago -también formado por otros islotes de menor relevancia- es Comino. De sólo 3,5 kilómetros de extensión, es el origen de la expresión castellana "pequeño como un comino". Es un lugar aislado y tranquilo, declarado reserva natural, habitado por una población permanente de sólo cuatro personas. En los meses de verano se convierte en un destino muy turístico. Un policía y un presbítero se encargan de salvaguardar la seguridad de la isla. Su rincón más destacado es la Blue Lagoon (el lago azul): se trata de una bahía llamada así por sus aguas azules y transparentes, arena blanca y abundante vida marina. Es un buen lugar para navegar. Además, aparece en las películas Troya y El Conde de Montecristo, entre otras. Además del barco, Comino dispone de un helipuerto.

DE COMPRAS EN PARÍS

París es algo más que la ciudad del amor, uno de los puntos históricos y artísticos más importantes del mundo y una de las capitales europeas con mayor afluencia de turistas durante todo el año. Es también un referente internacional en moda y glamour.

El centro neurálgico de la moda parisina es el triángulo constituído por las calles Rue Saint Honoré -a continuación de Faubourg Saint Honoré-, Avenue de l'Opera y Rue de la Paix, que atraviesa la plaza Vendome, conocida por sus joyerías.

Faubourg Saint Honoré y Rue St. Honoré: Se trata del lugar más comercial de París, donde se encuentran las más exclusivas tiendas de ropa de alta costura. Allí se encuentran establecimientos de casi todas las marcas de lujo -como Gucci, Dior, Valentino o Kenzo- que ofrecen, no sólo productos de alta calidad y un excepcional trato al cliente, sino también escaparates espectaculares. Además de tiendas, estas dos calles acogen también numerosos hoteles y restaurantes. Es el caso del Hotel De l Elysee, Rochester Champs-Elysees Hotel, el Hotel San Regis -un poco más alejado- o los restaurantes Apicius o Le Bristol.



Rue de la Paix y Plaza Vandome: Es una plaza de líneas austeras y armoniosos edificios donde se emplaza el Ministerio de Justicia. En sus origenes estuvo destinada a albergar una estatua ecuestre monumetal del rey Luis XIV, derribada con la Revolución Francesa. Pero lo que realmente le otorga su fama y estatus actualmente son las joyerías de alto nivel que cobija. Es el símbolo del lujo de los grandes joyeros, como Cartier, o Chaumet. También se encuentra aquí el Hotel Ritz, uno de los más prestigiosos de París y el lugar donde falleció el virtuoso Chopin. La Rue de la Paix es la que va de la Rue St. Honoré a la plaza y de ésta, nuevamente, a la Avenue de l'Opera.


Avenue de l'Opera: El triángulo del lujo parisino se cierra con esta calle, en el primer distrito de la ciudad. No sólo es conocida por sus boutiques sino también por las excelentes galerías, exposiciones y tiendas de arte que acoge. Al contrario que en la mayoría de Avenidas de País, en ésta no hay árboles, para permitir una vista sin obstaculos de la cara frontal del edificio de la Ópera.










Por último, cabe destacar la presencia de las Galerías Lafayette en el Boulevar Haussman, aunque no se encuentran al mismo nivel que los tres puntos anteriores. Bajo su mayestuosa cúpula de cristal, se encuentran multitud de boutiques de algunos de los principales diseñadores y de las marcas más destacadas. Su página web es: http://www.galerieslafayette.com/

lunes, 27 de abril de 2009

LISBOA EN 48 HORAS

Por sus tranvías, el Tajo, la cordialidad de sus habitantes, las cuestas larguísimas de calles estrechas, sus castillos y miradores, las casitas bajas o por los pueblos que la circundan, Lisboa es una ciudad que atrapa.
PRIMER DÍA

Es aconsajable comenzar el viaje con un paseo por el centro de la ciudad para realizar la primera toma de contacto. Debido a las dimensiones de Lisboa, se puede hacer un agradable recorrido a pie que lleve al turista por algunos de los puntos más importantes. El inicio del recorrido puede estar en la Praça do Comércio, flanqueada por edificios con soportales y, en cuarto lugar, por el río Tajo. Tras cruzar un gran arco que se erige entre los edificios, se llega a una calle peatonal que da la bienvenida al Barrio de Baixa: la Rua Augusta. Conduce hacia El Rossio. Se trata de la plaza más emblemática de la capital portugesa, donde se encuentran el Teatro Nacional Doña María II, la tabaccaria Monaco y el cafe Nicola, tradicional punto de encuentro literario. Si se dirige hacia la Rua de Sào Juliào, el viajero descubre Santo Antonio à Sé, la Catedral. Es un templo con aspecto de fortaleza que alberga en su interior un baptisterio de hermosos azulejos donde, según la tradición, fue bautizado San Antonio.

A Continuación, es recomendable dirigirse hacia Alfama, uno de los barrios más característicos de la ciudad. Un paseo por sus callejuelas empinadas lleva hasta el Mirador de Santa Luzia, donde siempre hay vecinos bajo la sombra de una pérgola. Más adelante -es preferible coger un tranvía- se encuentra el Castelo de Sào Jorge. Consta de un antiguo patio de armas, algunos vestigios de la capilla real, antiguas prisiones y dependencias reales. Las vistas desde allí son inolvidables: se ve toda la ciudad. Tras la visita al castillo, el viajero puede dirigirse de nuevo a El Rossio y subir, en el Elevador de Santa Justa, al Barrio Alto y Chiado. Un paseo más tarde, llega el momento de reponer fuerzas. ¿El mejor lugar para ello? Sin duda, A Brasileira. Es un café que en su día estuvo frecuentado por los más destacados escritores portugueses, entre los que destaca el poeta Fernando Pessoa. Es por ello que muchos lo consideran toda una institución.










Lo primero que el turista debe hacer por la tarde es visitar las ruinas de la Iglesia do Carmo. Lo que en su día fuera la mayor Iglesia gótica de la ciudad, quedó en ruinas tras el terremoto que destruyó grab parte de Lisboa en 1755. Actualmente, acoge al Museo Arqueológico del Carmen. Hay visitas guiadas en varios idiomas. Este es el momento de conocer Belém, un antiguo pueblo hoy incorporado a la urbe. Se llega tras un recorrido de 20 minutos en el tranvía 15 que sale de la Plaza de Comercio. La primera cita obligada es con el monumento en forma de carabela Padrào dos Descobrimentos, en cuya proa puede verse la estatua de Enrique el Navegante. Se pueden subir sus 52 metros de altura en un ascensor. La siguiente, es la Torre de Belém, construida en el siglo XVI para defender la desembocadura del Tajo. También es imprecidible conocer el Centro Cultural Belém, moderno edificio referente de la vida cultural portuguesa. Por último, hay que visitar el Mosteiro dos Jerónimos: simboliza el esplendor de Portugal durante la época de los grandes descubrimientos. El viajero puede aprovechar esta escapada a Belém para degustar uno de sus dulces típicos en cualquiera de las pequeñas pastelerías del antiguo pueblo.

SEGUNDO DÍA

La jornada comienza con una visita al Parque das Naçoes, construido en el barrio industrial de Xabregas con motivo de la celebración en Lisboa de la Exposición Internacional en 1998. Actualmente es la mejor zona de ocio para los lisboetas. Destaca la presencia del Puente de Vasco de Gama, el más representativo del país. Cruzarlo en coche es espectacular. En las inmediaciones de esta zona moderna, se encuentra también el Oceanario de Lisboa, considerado el mayor acuario de Europa. Merece una visita. Por último, hay que conocer los Jardins da Agua, recintos acuáticos pensados para el descanso. Desplazarse de una punta a otra del Parque de las Naciones es facil gracias a la presencia de un teleférico que, mas que un medio de transporte, constituye una atracción turística que discurre sobre las orillas del Tajo. Encontrar un sitio para comer no es un problema en este lugar: hay infinidad de restaurantes de todo tipo.


Por la tarde, hay que dirigirse a otro extremo de la ciudad. Ni un área periférica ni el casco antiguo, sino la ampliación de Pombal. El paseo puede empezar en la Praça dos Restauradores. De este lugar sale la emblemática Avenida da Liberdade, cuya extensión -1,3 kilómetros de longitud- se puede recorrer a buen ritmo en media hora aproximadamente. Es agradable detenerse a contemplar los edificios decimonónicos que la custodian. Finalmente, desemboca en la Praça del Marqués de Pombal, en cuyo centro se erige un monumento a quien llevara a cabo la reconstrucción de la ciudad despues del terremoto que la asoló. Tras ella, se extienden los jardines del Parque de Eduardo VII. Es el lugar ideal para contemplar una hermosa puesta de sol. En su extremo noroeste se encuentran la Estufa Fría y la Caliente, invernaderos dedicados a plantas exóticas. Si el camino de vuelta se realiza a pie, el turista puede aprovechar para cenar en el restaurante Hard Rock de Lisboa. En el caso de preferir algo más genuíno, puede escoger entre la amplia oferta que se abre entre las calles del centro histórico.

BALNEARIOS EN ORENSE

Galicia es una tierra entrañable, que embruja, que empapa y que cuida al visitante. Que gusta por su encanto, su carisma y su naturaleza. http://www.goear.com/listen/af2138a/Adios-rios,-adios-fontes...-Amancio-Prada Conocer Galicia es volver a casa. Estos dos balnearios orensanos son buenos exponentes de su caracter acogedor.
LAIAS

La Vila Termal de Laias, inaugurada en 2001, se encuentra en un precioso paraje natural, a orillas del Miño y sobre un antiguo manantial romano. Con 98 habitaciones -97 dobles y una suite- desde donde contemplar atardeceres relajantes sobre el río, se trata de un lugar de ambiente familiar y moderno al mismo tiempo. Las instalaciones con las que cuenta incluyen jardín, piscina exterior, piscina climatizada, gimnasio, Spa, deportes nauticos, sauna y sauna-ducha. Sus aguas son hipertermales (51 grados centígrados), alcalinas y bicarbonatadas-sódicas. El balneario ofrece indicaciones terapéuticas para reumatismos, problemas post-quirúrgicos y postraumáticos, curas de relax y belleza.

El acceso es fácil en coche, ya que está a 16 kilómetros de Orense. El número de contacto es 988280409. Pertenece a la cadena Caldaria, especializada en balnoterapia.

LOBIOS

En junio de 2002 se abrió este balneario en el pueblo de Riocaldo y a escasos kilómetros del Parque Natural Baixa Limia-Xurés. Dista 70 kilómetros de la capital de la provincia, Ourense, y 6 de Portugal, donde se encuentran las villas de Ponte Limia, Ponte Barca y Arcos de Valdevez, así como el Parque Nacional Peneda Gerês. Es un lugar ideal tanto para descanso como para reuniones de trabajo. Frente a él, hay un parque de aventura.


Consta de 85 habitaciones -habilitadas también para minusválidos- y sus aguas -a 71,1 grados de temperatura- son bicarbonatadas sódicas, cloruradas, hipermetales y moderadamente mineralizadas. Los tratamientos que oferta están enfocados a solucionar problemas relacionados con procesos del aparato locomotor y reumatológicos, dermatológicos, estética y curas de estrés. El número de contacto es 902 492400-01. También pertenece a la cadena Caldaria.

COMILLAS

Comillas es un pequeño pueblo costero de la provincia de Cantabria, muy turístico en los meses de verano. Es el destino elegido por españoles y extranjeros que buscan la combinación de playa, gastronomía, cultura y ocio. También es la residencia de verano de numerosos artistas.

PLAYA

La playa del pueblo de Comillas es de arena fina y está dotada de toda clase de servicios. Sin embargo, es la playa cercana de Oyambre, situada junto a la ría de la Rabia, la que se encuentra mejor consevada de las dos. Aunque ambas son muy turísticas, esta última suele estar menos atestada de veraneantes. Sus dunas le dotan de gran atractivo.

Toda la costa de la zona es óptima para la práctica de deportes acuáticos. Entre ellos, el windsurf es la actividad estrella. Tambien hay quien opta por practicar la pesca con anzuelo, aprovechando los acantilados escarpados del paisaje.

PATRIMONIO
La oferta cultural del municipio de Comillas es amplia y variada. Estos son algunos de sus bienes más destacados:


El Capricho: Este monumento, construído en 1883 por el arquitecto catalán Antoni Gaudí, fue un encargo del cuñado de Marqués de Comillas, que deseaba una residencia de verano de tipo oriental. En su día se concibió como un anexo al edificio del marqués -el Palacio de Sobrellano- y de la capilla que éste tiene integrada. Actualmente funciona como restaurante.
Palacio de Sobrellano: Se trata de un grandioso edificio de estilo neogótico construido por el arquitecto Joan Martorell en 1878. Alberga numerosas obras de arte. Junto a él, se encuentra una hermosa capilla-panteón, que hacía las veces de pequeña catedral. Tanto el palacio como la capilla están abiertos al público. Hay visitas guiadas en varios idiomas.


Angel Exterminador: Esta escultura de mármol situada sobre una de las paredes de la antigua Iglesia, se ha convertido en el símbolo de Comillas. Fue esculpida por Josep Llimona en 1895. Junto a la Iglesia, se encuentra el cementerio, cuya fachada es también de interés turístico.


Universidad Pontificia: Aunque la sede de esta Institución académica regida por la Compañía de Jesús actualmente está en Madrid, este conocido edificio, erigido en Comillas, fue el primero en crearse: en el año 1890. Lo que en sus inicios fue un seminario católico, tras 75 años de exitosa labor académica, transladó por completo su actividad a la capital. Hoy, se ha convertido en un espacio inhabilitado y en progresivo deterioro, pero exite el objetivo de rehabilitarlo y establecer en él el Centro Internacional de Estudios Superiores del Español: sobre la cultura y la lengua españolas.


GASTRONOMÍA

El pueblo goza de numerosos bares y restaurantes donde disfrutar tanto de cenas copiosas como del placer de tomar pequeños aperitivos. Algunos de los más destacados son las rabas, navajas, berberechos, anchoas, varios tipos de quesos... Un restaurante recomendable es La Rabia, muy cerca de la ria que lleva el mismo nombre y de la playa de Oyambre. Presenta una cocina casera, clásica y tradicional cántabra. Dispone de un emplazamiento sin igual, desde donde pueden contemplarse maravillosas vistas. Su decoración es rústica y acogedora, pero en verano es recomendable reservar mesa en la terraza exterior al establecimiento. Tiene una buena relación calidad-precio.

OCIO

Además de un buen ambiente nocturno idóneo para los jóvenes -con varios pubs, bares y discotecas- Comillas ofrece una gran oferta de actividades como mercadillos, conciertos y otro tipo de espectáculos. Caminar por el pueblo en verano es adentrarse en un mar de gente que, sin embargo, no resulta agobiante. Es posible encontrar qué hacer a cualquier hora. Además, también es conocido por ser un buen lugar donde realizar compras, en tiendas pequeñas de artículos exclusivos. Es el caso de Ojalá, situada en una calle en cuesta junto a la plaza del Ayuntamiento.